Para encontrar el origen de las aguas termales debemos remontarnos hasta Grecia, donde éstas empezaron a ser utilizadas por los ciudadanos con fines curativos. Pero no fue hasta el año 25 A.C. cuando el emperador Agripa en Roma diseñó las primeras grandes termas públicas Estas primeras casas de baño eran pequeños edificios comunitarios que se ubicaban en los distintos vecindarios y se hacían llamar “balneas termas’.

La vieja tradición romana de los baños termales no desapareció y de hecho tuvo un verdadero impulso en Europa el S- XVIII con el movimiento de la Ilustración cuando la curación mediante las aguas minerales empezó a estudiarse de forma científica como una rama más de la medicina y con el apoyo de los grandes avances que se produjeron en el campo de la química y que ayudaban a valorar la calidad de las aguas y el conocimiento de sus efectos sobre el organismo.
En el siglo XIX los balnearios eran utilizados de manera minoritaria por las capas más altas de la sociedad por motivos de salud.

Los balnearios han sido entendidos desde siempre como centros para curas de salud donde realizar tratamientos para varios tipos de afecciones basados en agentes termales como aguas minero medicinales, vapores, gases o barros.
Se utilizan diferentes técnicas tanto individuales como colectivas donde combinan la temperatura del agua termal, la presión, la duración del tratamiento y las propiedades del agua.

 

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El presente

España es un país rico en fuentes minerales, de hecho a finales del S.XIX contaba con 1865 en todo el territorio. Fue en este siglo cuando se empezaron a privatizar y convertir en casas de baños. Los bañistas pasaban días y semanas en unos establecimientos, por lo general, alejados de los centros urbanos y sometidos al rígido horario que imponía la terapia termal, teniendo, eso sí, muchas horas libres, con lo cual, el ocio estuvo ligado al balneario por cuestiones prácticas.

Los balnearios están de moda otra vez.
La estresante vida en las grandes ciudades, una nueva cultura del ocio, el culto a la imagen y la potenciación de nuevas modas, el retorno a una naturaleza que se creía perdida… todo nos lleva hacia los balnearios. Espacios entendidos como lugares para disfrutar de la tranquilidad y re-encontrarse con la naturaleza y que, por otra parte, permitirá superar el estrés y la tensión psicológica que la vida moderna nos impone.
El tratamiento termal puede cumplir hasta cuatro objetivos terapéuticos: la recuperación de las enfermedades, la prevención de las mismas, el mantenimiento o puesta en forma, y el bienestar físico y psíquico

Hoteles Balneario

Cada vez son más los hoteles que se benefician de las propiedades termales de aguas específicas para ofrecer un servicio de alojamiento y servicios complementarios. Uno de los hoteles mas conocidos de Aragón es el Hotel Balneario Alhama de Aragón****. El municipio es conocido desde el imperio romano por sus aguas termales, excelentes para las articulaciones, vías respiratorias y el bienestar.
El Hotel Balneario Alhama de Aragón es posiblemente uno de los más antiguos que existen. Del emblemático balneario “Termas San Roque y Cantarero” de 1841 ha surgido este nuevo y moderno hotel balneario concebido para el confort y bienestar de sus visitantes.
El balneario se erige hoy en día también como un complemento perfecto a una reunión corporativa, convirtiéndose en un incentivo muy atractivo.

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